‘Nos Trataron Como Unas Delincuentes’
Comerciantes ambulantes de Boyle Heights cuentan sufrimiento tras arresto y no poder trabajar.
 
 
By Gloria Angelina Castillo, Reportera de EGP
 
La pesadilla de Teresa Pérez y Alberta Pérez Luna, comenzó después de dos horas de hacer ventas en la calle Cesar Chávez y Soto en Boyle Heights, donde ambas vendían comida frente de la zapatería Payless en la madrugada.
 
A las siete de la mañana el 30 de abril, las mexicanas fueron arrestadas por vender comida sin permiso, el hecho tomó lugar justo cuando las nietas de Pérez Luna pasaban para un tamal y champurrado diario mientras iban en rumbo a una primaria cercana.
“Las niñas le suplicaron a los policías que no me llevarán y se les aferraron las dos niñas al policía llorando. De por sí ya le tienen un terror a los policías…” Pérez Luna dijo a EGP en una entrevista coordinada por Unión de Vecinos.
El policía de la Estación Hollenbeck de origen latino, respondió a las suplicas de las niñas, de 8 y 9 años, diciéndoles “No te preocupes… es que a veces los adultos hacen cosas malas que parecen buenas…me la voy a llevar a dar una vuelta y horita te las traigo, no te preocupes, solo la voy a llevar a que le saquen las huellas, unas cuantas fotos…” recordó Pérez Luna, originaria de Amatlán de la Cañas, Nayarit.
Ella asegura que las niñas fueron traumadas al ver su abuela ser arrestada ‘por hacer nada mal,’ y ahora hasta han jugado que una arrestaba la otra por vender comida en la calle, Pérez Luna lamentó. Para hacer la situación peor, Pérez Luna estaba en el proceso de hacerse residente y su arresto reciente le da razón para creer que sus sueños de obtener su visa ya no será posible y será deportada.
“Las personas están ahorita por la situación económica que está tan mal, están tratando de hacer algo para sobre vivir,” dijo Alma Saucedo, organizadora de Unión de Vecinos, quien aseguró que la aplicación de ley esta criminalizando a la gente que esta haciendo la lucha para salir adelante.
“A Teresa le quieren dar ya su aviso de tres días para que se salga de su apartamento, ¿porque? Porque la policía ya no la ha dejado a trabajar como antes. A la señora Alberta también le ha sucedido la misma cosa,” dijo Saucedo.
Pérez, quien dice haber sido comerciante en Guadalajara, dice solo tener pocos meses vendiendo comida en la calle porque ya que no recibe muchas llamadas como antes por medio de una agencia donde era contratada para limpiar casas.
“Nos trataron como unas delincuentes,” dijo Pérez, ambas mujeres dijeron nunca haber recibido ni un “warning” (una advertencia) en el pasado ni un “ticket” (citación) antes de ser arrestadas.
“Yo estaba en shock, no podía ni llorar, no podía… nada, nada. Yo sí me asuste mucho porque yo sí sabia que te daban un ticket o te avisaban, no que llegaban y te arrestaban,” ella dijo notando que la tomó por sorpresa que el oficial le esculco las bolsas de sus pantalónes y chamarra.
¿Porque fueron arrestadas? “Según porque todos los de las tiendas pagan impuestos y nosotros no. Y yo le dije como se van a enojar los de las tiendas si nosotros vendemos tempranito. Cuando abren las tiendas, nosotros ya no estamos allí. Nosotros no los podemos perjudicar en nada, comentó Pérez quien vendía tamales, avena y champurrado.
La taquera “King Taco” está ubicado al cruzar la calle de donde ambas fueron arrestadas, el restaurante abre a las 8:30am de acuerdo al sitio de Internet de la compañía.
Mientras estaban esposadas fueron exhibidas por el policía que las arresto, ellas dijeron a EGP.
“Miren, pa’que miren, lo que le va pasar al que se anime vender en la calle,” Pérez Luna dijo que el policía les dijo a personas en la calle incluso a otros ambulantes quienes no fueron ni arrestados ni multados.
La comida que ellas vendían fueron repartidas entre las personas que pasaban debido en parte al policía que les decía a los peatones “vengan, vengan” y señalaba con sus manos.
Ese hecho le preocupa a Saucedo, quién se pregunta cual es el propósito de la ley.
“Quitan a la gente porque no tienen permiso para vender—es ilegal esas ventas ambulantes pero también por salubridad,” Saucedo notó. “¿Mi pensamiento es si lo regalas, la gente no se va enfermar? Igual se va enfermar. ¿Que están cuidando, salubridad o que no se venda afuera?”
Pérez quien tiene un brazo mal debido a un accidente hace un año dijo que al ser esposada sintió que el brazo le trono y le causó mucho dolor. Su petición de tener sus esposas menos apretada fue ignorada, ella dijo a EGP agregando que tiene el hombro hinchado y siente “chile” que le arde por todo el brazo.
“Me hizo el brazo muy hacia atrás y yo le dije ‘la tengo muy apretada, suéltemela porque a mi me ponen la Cortisona’—y el me dijo ‘a mi también me la ponen’” dijo Perez, agregando que todo el camino a la cárcel le pulsó el brazo.
Pérez Luna agregó que el oficial lo dijo de forma de burla, pero a ella sí le aflojaron las esposas.
Después de ser llevadas a dar la vuelta y ser exhibidas, ellas dicen haber estados brevemente en la estación Hollenbeck, luego ambas fueron llevadas a una cárcel en las calles 77th y Broadway donde las empujaron con fuerza.
“Un oficial nos agarró así de la espalda y nos hecho paz! Nos aventó,” dijo Pérez Luna.
Y peor, el mismo policía que las arresto, las amenazó, ellas aseguran.
“Sabes que yo horita te puedo llevar a inmigración. Déle las gracias a díos que no les confisque su dinero, que las permití que se llevaran sus bolsas,” dijo Pérez Luna que el policía les dijo.
A pesar de que Noemí, la hija de Pérez Luna, quien fue testigo del arresto, fue a sacar a su madre de la cárcel, Pérez Luna se quedo porque Pérez le suplico que no la deje sola porque ella no tiene a nadie que la pueda sacar, su único hijo fue deportado el año pasado. Las mujeres se pasaron hasta las dos o tres de la tarde tras las rejas—todo el día sin comer, dijeron.
Pérez y Pérez Luna dicen que no recibieron la citación hasta que ya estaban dentro de la cárcel en la calle 77th.
Y mientras que Pérez se queja que la descripción en su citación dice “illegal sales” (ventas ilegales), Pérez Luna está indignada que su citación dice que vendía alcohol.
“Yo estaba vendiendo tamales, avena, burritos, champurrado y gorditas,” Pérez Luna dijo. Pérez Luna dijo no estar de acuerdo con la descripción pero al quejarse, el error no fue corregido.
 “‘No te preocupes eso no te afecta, ya en la numeración tiene lo que estas haciendo,’” Pérez Luna dijo que le dijeron.
La Capitán de Hollenbeck Anita Ortega, defiendo al oficial en cuestión diciendo que no hay póliza para dar advertencia antes de multar o arrestar a un vendedor ambulante, ni hay póliza sobre que hacer con la comida que los ambulantes estaban vendiendo.
“No se puede hacer esto sin los permisos, ellos no pueden hacer esto sin obtener autorización del Departamento de Salubridad, y el impacto sobre la comunidad—hay restaurantes que tienen sus permisos, el equipo adecuado, tienen lavamanos, tienen baños—y luego hay personas que están vendiendo ilegalmente en las calles y es contra la ley. Y básicamente lo que los policías están haciendo es aplicando la ley,” dijo Ortega.
Ella ha recibido numerosas quejas de ventas ilegales, dueños de negocios y residentes se han quejado de los comerciantes en las calles que causan congregación de gente en la calle, basura, problemas con estacionarse, Ortega dijo.
Sin embargo, las quejas de las mujeres de fuerza excesiva y el problema con la citación sí preocuparon a Ortega. Ella invitó a las mujeres a llamar al “watch commander” (oficial encargado del día) para presentar sus quejas.
“Si las esposas estaban muy apretadas y han pedido que se las suelten un poco, eso es algo que deberiamos de poder hacer sin un problema,” dijo Ortega a EGP. “Si no se vendió alcohol y eso es lo que dice la citación, debe de ser corregido, tiene que ser cambiado.”
Ortega dijo que le gustaría hablar con la mujeres porque le gustaría investigar las quejas contra el oficial de su estación.
Una petición de EGP para investigar si el oficial tenía quejas antecedentes fue negado por la Unidad de Discovery del LAPD. Según David Lee, el historial de quejas contra policías son récords de personal y en el estado de California la información es confidencial.
Ortega dijo que ella quisiera estar presente en una entrevista entre EGP y que el policía que arresto a Pérez y Pérez Luna, pero primero ella quiere las quejas directamente de las mujeres.
Pérez y Pérez Luna están programadas a compadecer frente un juez a fines de este mes, ambas temen lo peor y tratan de lidiar con lo que será de ellas.
Ambas dicen que no están bien desde el día que fueron arrestadas, y ademas del dolor físico, ellas mostraron granitos a EGP que ellas creen podría ser un hongo que se les pego al estar en la patrulla.
Ellas también dicen estar muy deprimidas debido al incidente, porque no hay trabajo y ya no se sienten cómodas hacer ventas en la calle.
“Yo siento que me cortaron las alas. Y más ahora con esto mis papeles, yo tenía la esperanza que las cosas fueran diferentes,” Pérez Luna dijo, las lagrimas escapándole. Su esposo pagó la renta para mayo, pero sin las ventas de Pérez Luna, no hay dinero para comprar comida, ella dijo.
“No estaba vendiendo nada que afectara a mi gente. Me considero ser una mujer luchista trabajadora, y me considero un ser humano que viene a luchar sin ningún miedo…yo no quiero ser carga para nadie. Nunca me gusta que sufran mi dolor, yo siempre mi dolor me lo aguanto. Pero ahora sí me siento mal,” finalizó Pérez Luna.
 
May 13, 2010  Copyright © 2010 Eastern Group Publications, Inc
 
 
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Thursday, May 13, 2010
(Izquerda a derecha) Alberta Pérez Luna y Teresa Pérez demuestran la citación y comprobante de arresto, ambas temen salir a hacer ventas y aseguran que como resultado sus familias sufrirán hambre y peligran estar desamparadas. Foto de EGP por Gloria Angelina Castillo